El folclor apátrida y hechicero
Media docena de
músicos radicados en Madrid dan forma a La Bruja
Gata en el verano de 1999. Esta feliz alianza nace
como respuesta a la dialéctica imperante según la
cual la música de raíz sólo puede ser tradicional
o renovadora. Estos seis valientes hechiceros
sonoros se han encargado de demostrar que el
discurso de un grupo puede asumir muchos más
matices que aquella ramplona disyuntiva.
Folk de ninguna parte. He aquí una definición
bizarra y lúcida en su deliciosa paradoja. La
Bruja Gata renuncia a una adscripción geográfica
concreta y apuesta por una música apátrida o, lo
que viene a ser lo mismo, rabiosamente universal.
A la banda le pareció muy lúcida la ocurrencia
terminológica de cierto espectador tras un
concierto: "Ustedes hacen folk de su padre y de su
madre", les espetó. "Nosotros hacemos folk de
ninguna parte", le contestaron los brujos.
La filosofía
del folk apátrida o de ninguna parte se fue
perfilando en apenas un par de meses de intenso
trabajo. “Establecimos unas mínimas reglas del
juego”, explica Javier Palancar, acordeonista de
la banda. “Por un lado, decidimos renunciar a los
sonidos eléctricos y sintetizados, huir de un
recurso que entendíamos legítimo pero simple”. Y
añade: “Sin embargo, nuestra apuesta por los
sonidos acústicos tenía que ser compatible con una
gran libertad formal, con un gusto por la
experimentación. Es decir, ni tradicionales ni
renovadores, sino todo lo contrario”.
“En nuestro
repertorio existen piezas que formalmente nacen a
partir de la seguidilla, el fandango o la
petenera”, corrobora Palancar, “pero las hemos
compuesto nosotros, les hemos dado vida propia. Y
a ello le añadimos las canciones vocales, que
tampoco se corresponden exactamente con ningún
patrón establecido”.
EL PRIMER
ESPECTÁCULO: ‘MANUAL DE POCIONES’
La plasmación
de esta teoría se materializó en la primavera de
2001 con la edición del primer disco de La Bruja
Gata, que lleva por título Manual de
pociones.
Palancar y
Jiménez compusieron la práctica totalidad de las
piezas que lo integran, con la excepción de una
Polka del repertorio navarro a la que estos
pícaros hechiceros han terminado arrimando al
fox-trot.
Haz las maletas,
el tema-amuleto con el que se abre el primer
disco, es un ritmo de diez por ocho con
referencias progresivas.
La vida en
vilo, un tema realmente brillante, con la
banda al completo tocando a toda máquina.
Constantes vitales
es una evocación a las raíces profundas que
alimentan la inspiración musical del grupo,
Bolboreta conjuga la lluvia fina del norte con
un deje orientalizante,
Blancamar
es un fandango inapelable, Roberto Ruiz aporta una
brizna de romanticismo con el canto de su
violonchelo en la maravillosa Altas horas y
Píntame hace un guiño sutil a la cosa celta
para acabar sonando a bluegrass.
Enseguidilla
aporta aire fresco al género de la seguidilla
tradicional.
La senda
es una borrachera de talento interpretativo a
cargo de José Ramón Jiménez, una balada gravitante
y embriagadora.
Lo llamativo,
tras escuchar la obra de estos seis ensalmadores
sonoros, es la variedad de registros con que se
manejan y, sobre todo, su extraordinaria frescura,
una espontaneidad sólo al alcance de los muy
buenos músicos.
El primer disco
de La Bruja Gata incluye hasta 15 cortes, pero no
hay ni un gramo de desperdicio.
EL
ACTUAL PROYECTO : ‘BAILE DE LIBÉLULAS’
Baile de
libélulas
es el título del segundo disco de La Bruja Gata,
uno de los trabajos más esperados en los
territorios de la música peninsular de raíz. Tras
el notorio debú con
Manual de
pociones
(2001), que les proporcionó el Premio Villa de
Madrid al mejor álbum de música popular y la
distinción de “Mejor talento fresco del año” en la
prestigiosa revista
Billboard,
esta segunda entrega corrobora a LBG como una de
las propuestas más enérgicas, vitalistas y
contagiosas que pueden encontrarse dentro de los
sonidos de filiación étnica y acústica.
Con Baile de
libélulas se afianza un universo-LBG, donde
las melodías de fácil acceso conviven con unos
arreglos traviesos y minuciosos, de modo que casi
siempre lo que ocurre en el siguiente compás. De
ahí proviene la fascinación del grupo por el
movimiento de la libélula, un pequeño insecto con
el que la música de La Bruja Gata comparte no
pocas características: delicadeza, luminosidad,
imprevisibilidad. O en una sola palabra:
movimiento.
Si en Manual
de pociones era el fuego el elemento natural
predominante, Baile de libélulas revolotea
más en torno a la idea de agua, con títulos como
La mar salada, El gran sol o
Panorama del acantilado. En realidad, todo el
álbum constituye una reivindicación de la música
como vehículo propicio para la evocación de
tiempos y lugares, del mar como metáfora de
libertad y de la nostalgia como un ejercicio sano
para seguir mirando hacia delante.
El grupo ha
renunciado deliberadamente a una adscripción
geográfica reduccionista, y así Playa garabatos
huele a mediterraneidad con tanta intensidad como
la Nana inquieta emparenta una canción de
cuna extremeña con elementos de música klezmer
y hasta aires vodevilescos que no desagradarían al
mismo Kurt Weill. Señales de vida parte
remotamente de un ritmo de charro zamorano para
erigirse en una proclama misma del espíritu
chispeante del grupo, mientras los nueve minutos
de El gran sol son casi una banda sonora en
busca de documental sobre los marineros gallegos,
gentes sin duda hechas de otra madera muy distinta
a la del común de los mortales. Vendavales de
poemas aporta versos de lírica añoranza,
mientras no es difícil imaginarse a una caterva de
chavalines, bajando las escaleras en tropel,
cuando suena La hora del recreo.
QUIÉN ES QUIÉN
EN LA BRUJA GATA
Javier
Palancar
Acordeón, voz y armónica.
Buen
guitarrista y acordeonista excepcional. Palancar
es titulado superior por los Conservatorios de
Madrid y Barcelona, donde obtuvo el premio de
honor. Músico de raza, capaz de tocar cualquier
instrumento que caiga entre sus manos, ha
colaborado con su acordeón en Nuevas
aventuras, exitoso regreso del grupo La
Frontera así como en el último disco de Suburbano
Historias de piratas.
Rafa
Martín
Zanfona y mandola .
Fundó en 1987 La Musgaña, grupo ineludible en la
revitalización del folk español. Es uno de los
escasos maestros de zanfona del país. Ha puesto en
marcha la Asociación Ibérica de la Zanfona
y acaba de editar su primer álbum en solitario,
En la espalda del gigante, el
primer disco para zanfona solista publicado en la
Península Ibérica. En la actualidad forma parte
del "Symphonia quartet", cuarteto de
zanfonas dirigido por Pascal Lefeuvre. Ejerce,
además, como profesor de
música en el
Instituto de enseñanza secundaria de La Cabrera,
en la sierra norte de Madrid.
José Ramón Jiménez
Clarinete, clarinete bajo, flautas, pito de llaves
y voz .
Cualquiera que
le haya escuchado lo sabe: no hay clarinetista con
tanta proyección en todo el país. Obtuvo el título
superior de clarinete con 19 años, ha sido
invitado de la Joven Orquesta Nacional de
España y fue fundador, en 1991, de la
Orquesta Sinfónica de Estudiantes de Madrid.
En la actualidad es profesor en la escuela
municipal de música de San Fernando de Henares.
También ha colaborado en Nuevas aventuras
(La Frontera, Suburbano). Junto a Palancar es el
autor de todo el repertorio instrumental de La
Bruja Gata, en el que ambos demuestran una pasmosa
lucidez armónica.
Javier Barrio
Guitarra, guitarrillo y dulzaina .
Es un hábil
guitarrista rítmico y una institución como
dulzainero, lo que le ha permitido grabar con La
Bazanca de Valladolid y muchas otras formaciones
más. Los pasacalles de los pueblos de Segovia no
serían lo mismo sin su empeño siempre entusiasta
por recuperar viejas melodías perdidas en la
memoria colectiva. Investigador insaciable,
trabaja como profesor en la Escuela de Folclore
de la Diputación de Guadalajara.
Roberto Ruiz
Bajo y violonchelo .
Tiene una
amplia experiencia como técnico de sonido y por
sus manos han pasado algunos de los más
acreditados instrumentistas del país, como Tino di
Geraldo, Vicente Climent o Pedro Andrea, al que
grabó su álbum Transparente,
uno de los más técnicamente complejos de los
últimos diez años en España. Domina violonchelo y
bajo con idéntica soltura y ha realizado
investigaciones sobre la música infantil en las
distintas comunidades autónomas del país.
Antonio
Melero
Percusiones y batería .
Aporta al grupo
el sabor africano de la darbuka y el djembé, el
aroma aflamencado del cajón y, en general, un
sentido rítmico nada frecuente y de naturalidad
pasmosa en contrapuntos y compases irregulares,
una hechicería muy extendida en el Manual de
pociones de la banda. Ha recibido clases
magistrales de Eliseo Parra y de maestros hindúes,
es miembro del grupo Neopercusión y
ha tocado con la Orquesta Sinfónica de
Madrid, la de Las Palmas y la de Ciudad de
Palma.
REVISTA
DE PRENSA
“La
música de La Bruja Gata es una sabia mezcla de
modelos de nuestra amplia geografía nacional,
jalonados de dibujos balcánicos. Desparrama una
explosión de ritmo y efervescente vitalidad. Si la
vida es justa, este grupo conocerá una presencia
cada vez más habitual en los escenarios; lo tiene
todo a su favor, está alineado en los mismos
presupuestos de la Penguin Cafe Orchestra y es,
con mucho, la mejor banda de folclore surgida a la
estela de La Musgaña”
Luis Martín, ABC, 7 de
abril de 2000
Una banda no ya
buena, sino superlativa. Esperamos ansiosos su
primer álbum. ¿Manual de pociones? A ver si nos
desvelan el secreto de su prodigiosa alquimia”
Interfolk, junio de 2000
“La Bruja Gata,
nuevo sexteto de diversas procedencias, constituye
una de las más serias aportaciones a la nueva
música tradicional española”
Fernando Íñiguez, El País, 19 de abril de 2000
“Son seis
músicos llamados a hacerse un hueco en la pequeña
historia de la música folclórica de este país, a
poco que historia y justicia caminen en la misma
dirección. Lo mejor que le ha ocurrido a la música
de raíz en España desde Berrogüetto, un pequeño
prodigio, un acontecimiento deslumbrante”
Nano Amenedo, Diario de Ávila, 28 de abril de
2000
"La Bruja Gata
se ha propuesto revolucionar el mundo del folk.
Apuestan por una libertad sin límites a la hora de
experimentar”
Gaceta Universitaria, 3 de abril de 2000
"El Festival de
Ortigueira proporcionó la oportunidad de descubrir
dos de las propuestas más serias que se han parido
en la Península en los últimos años: las de los
madrileños La Bruja Gata, un sexteto que
reivindica “el folclor de ninguna parte”, y los
coruñeses Proxecto Ninguén”
El País, 17 de julio de 2000
“Los
triunfadores indiscutibles en el escenario de
artistas noveles vienen de Madrid y se hacen
llamar La Bruja Gata. Ellos han acumulado más
votos que ningún otro grupo en la página web del
Festival, y, anoche, más de 1.500 personas
desafiaron a la lluvia para escuchar su hermosa
música [Pasa a entrevista con el grupo]”
TVG, 16 de julio de 2000
La Bruja Gata es el nuevo talento más destacado
para la temporada 2003. Se trata del grupo
integrado por el acordeonista Javier Palancar, el
clarinetista José Ramón Jiménez y el zanfonista
Rafa Martín -entre otros integrantes- y puede ser
considerado como un talento fresco para un año
nuevo. Se trata de una banda de virtuosos que
brilla de forma destacada en el pequeño circuito
español de folk. La música de La Bruja ´Gata
abarca desde lo melancólico a lo jubiloso, con
ciertas raíces rurales que recuerdan al oyente
cómo era Madrid, no hace demasiado tiempo, una
parada para diligencias en las carreteras
polvorientas del mortecino centro peninsular..."
Howell
Llewellyn, de la revista Billboard,
USA, (enero 2003)
" Enérgica y
vivaz, ecléptica y con composiciones
mayoritariamente instrumentales, esta banda
madrileña incluye al extraordinario clarinetista
José Ramón Jiménez y al acordeonista y cantante
Javier Palancar; entre ambos componen los temas.
La formación también incluye zanfona, guitarras,
bajo, batería y percusiones, con pinceladas de
cello, dulzaina, laúd, gaita, pitos y violín.
Contacta con ellos y ya verás..."
Folk Roots
(UK)
(agosto/septiembre 2003) |